jueves, 24 de noviembre de 2011

El Palacio del Palau

Hoy he ido al Palu de la Musica Catalana y he venido del Cielo, aunque no disfrute tanto como debiera haber disfrutado, por culpa de mi nerviosismo, me alcanzo para comprar mas discos que aun no he comprado, pero que gracias a ello se que deberia o me gustaria comprar. La prodigiosa violoncellista, de tan solo 23 años (en la musica, contemporaneamente, hoy por hoy ..los 20 son los nuevos 20 y ya no como antes que se maduraba algo mas tarde) me cautivo con sus melodìa con matices de caracteres musicales contemporaneos, no se como explicarlo de otra forma, supongo que hay cosas que no se pueden explicar pero una de las facultades de la musica consite en que te da un razon para querer explicar todo aun lo que parece que no se puede explicar, como la propia Musica. Solo sè que habìa subestimado a mi, ahora muy estimada, musica clasica, mas exactamente, el violonchelo que Chelosamente guarda melodìas infintas y que nunca guarda solo para si misma, la violonchelista alpinista de melodìas abismales e inmortales.

Algun dìa, no importa si es lejano, espero poder hacer musica en lugares asì, tan elegantes pero con pelusillas en el saco de la formalidad derechista de la politica humana. Espero tener amigos musicos y como mejores amigas melodìas infinitas e inmortales. Porque la musica es algo puro y con la unica pretensiòn de encontrar el asiento mas comodo para el corazòn, para que se siente a oìr sus conciertos eternos que solo duran 1 hora y medìa o lo que toque el corazòn, o el reloj.

Gracias musica, sè que te debo algo, aunque aun no se cuanto te debo, se que te debo mucho, aunque nada que no se pueda pagar con Amor, que es lo unico que importa.

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